BOLETÍN ELECTRÓNICO
Publicación de la Asociación Colombiana de Cirugía

Última Edición - Boletín No. 73

Nota Editorial

Hace pocos meses estábamos a punto de publicar el boletín No 72, estaba todo listo y de repente debimos parar, archivar lo escrito y ponernos en la tarea de diseñar uno nuevo, había llegado la pandemia, algo que nadie o quizás solo muy pocos sospechaban o esperaban, y desde entonces todo ha cambiado.

Pasamos de la relativa seguridad de nuestros trabajos, a la incertidumbre laboral, donde aún quienes disfrutan de contratos laborales formales, han visto cómo sus ingresos y sus gastos han variado. La sociedad médica se hizo consciente de que la gran mayoría de los médicos trabajamos por la ahora famosa orden de prestación de servicios (OPS), y algunos hemos llegado a pensar que, aunque probablemente los ingresos para los que trabajan de planta sean menores, el respaldo laboral y la seguridad de los ingresos puede ser más tranquilizante. Estamos en un momento en que debemos reflexionar y poner en la balanza de una forma más objetiva, nuestros ingresos, nuestros gastos, y nuestras perspectivas económicas.

La pandemia nos sacó a todos de la rutina habitual, y generó actividades que en un principio fueron muy extenuantes para muchos, con largas jornadas en casa desarrollando tareas administrativas, laborales, académica, o simplemente actividades de gusto personal que teníamos pendientes. Curiosamente, cuando el número de casos positivos y de muertes en el país va en constante aumento, sentimos un respiro en esta febril actividad. Puede ser un pequeño descanso antes de enfrentarnos al tan mencionado pico epidemiológico, o quizás sea que ya nos hemos acostumbrado a nuestra nueva y agitada forma de vida.

Ahora las preocupaciones han cambiado. Además del estrés generado por la pandemia misma y del temor causado por nuestra actividad profesional, donde no solo estamos en riesgo de contraer la enfermedad sino peor aún de ser vectores de transmisión para nuestras familias, nos enfrentamos al desasosiego y la desesperanza al ser señalados por parte de la población a la que bien se le puede aplicar el dicho que nos recuerda que “la ignorancia es atrevida”.

Una buena terapia puede ser rememorar nuestra época de especialización, para unos ya lejana, para otros recién vivida. Los miedos de nuestras primeras cirugías, el cansancio de nuestros extenuantes turnos, las expectativas laborales, los sueños de aprendizaje y progreso, que a pesar de muchas dificultades y en la mayoría de los casos se han cumplido. No es momento para darle cabida a los sentimientos dañinos, es momento de fortalecernos en nuestro espíritu médico y en nuestra actitud quirúrgica, para entre todos seguir adelante. Creo firmemente que por eso es por lo que como asociación, nuestras directivas y todos los cirujanos han estado trabajando, como se mencionará más adelante.

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