Decretos de talento humano. De mal en peor
Por: Dr.
Stevenson Marulanda Plata

   
Como el aire y como el agua, la educación debe ser un bien público cuyo fin primordial es el beneficio de la humanidad, sin embargo los proyectos de decretos reglamentarios de la ley del Talento Humano, abiertamente en contra de la ley y desafiando el ordenamiento jurídico colombiano y la buena voluntad de los profesionales de la salud, quieren convertir la educación continua a como de lugar en un bien privado: en un excelente negocio, cuyos únicos dueños sean las universidades.

La creación de la Comisión Intersectorial que suplanta al Consejo Nacional del Talento Humano en Salud, a todas luces ilegal, es muy preocupante ya que no tiene ninguna otra razón de ser sino la de acomodar todas las decisiones y políticas del sector a merced de la explotación de los depredadores de talento humano.
Es claro que estos decretos profundizan el mal que la ley quiere corregir: la excesiva avalancha de facultades de salud como negocio y su mala calidad académica.

Es vergonzante que en Colombia haya más facultades de salud que en Estados Unidos, Francia, Canadá, España, Alemania, Japón, Inglaterra, con poblaciones similares o muy superiores a la nuestra.
Es escandaloso el desempleo profesional en el sector: Terapistas 70%, bacteriólogos, enfermeras y odontólogos 30%, médicos 10 % y egresan cada año 5.000 nuevos médicos al mercado.

Es humillante el reciente informe de la defensoría del pueblo con respecto a la situación que viven estos profesionales. Y ahora, además de la explotación de las cooperativas ilegales que funcionan como bolsas de empleo, los contratos civiles a destajo, los pésimos salarios, la explotación y los regaños de los patrones, las costosas matrículas, incluso de residentes , debemos pagar también educación continua al capricho y a la voracidad de la autonomía universitaria.

Señores dueños de universidades: la ley no se hizo para enriquecerlos más y darles más poder, la ley es para articularlos con las necesidades reales del país, para que no fabriquen tanto profesional varado y frustrado, para que mejoren la calidad académica, para que contraten docentes profesionales en las facultades y en los centros de prácticas, para que los colombianos tengamos mejores servicios de salud, para paliar los defectos de nuestro sistema de salud, no para empeorarlos. Ahora son 54 facultades de medicina, cuando tengan la exclusividad del negocio de la educación continua ¿cuántas serán?

Señores Minprotección Social: Colombia no merece ni tolera más que se siga fabricando tanto resentimiento y tanta frustración a tanta gente buena que quiere y trabaja para ver a este país en paz, sin pobreza y sin tanto privilegio para unos pocos.

Señores profesionales de la salud: la opulencia y la miseria son siamesas funestas para una nación: no permitáis hombres suficientemente ricos capaces de comprar a otros suficientemente pobres capaces de venderse.

La esperanza que nos queda es que si estos proyectos de decretos llegan a ser realidad las altas cortes no permitirán semejante aberración jurídica y social y tanta injusticia.

Por último me uno a los comentarios que hizo el fiscal de la Asociación Colombiana de Cirugía y Presidente del Colegio Médico, seccional Atlántico, doctor José Real, sobre la propuesta de reglamentación de la ley del Talento Humano.

Cordialmente,


STEVENSON MARULANDA PLATA
Asesor de Asuntos Políticos Asociación Colombiana de Cirugía
Presidente del Colegio Medico Colombiano.


¡Digamos un no rotundo a la Comisión Intersectorial. Apoyemos el Consejo Nacional del Talento Humano como ordena la ley!
¡Si a una comisión nacional de recertificación!