| Fuente: Periódico El Pulso
Autor: Juan Carlos Arboleda Z. - elpulso@elhospital.org.co
“Vivimos en un mundo terrible.
Una mitad del
planeta muere de hambre y la otra de colesterol”.
Jesús Quintero
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la obesidad
tomó tal trascendencia que se empieza a hablar de una pandemia
y de términos como “globesidad” para referirse a la
que considera será la enfermedad más grave del planeta en
25 años. En el Congreso de la República se tramita el proyecto
de ley 140 Cámara, que declara la obesidad un problema de salud
pública; el proyecto presentado por el representante Venus Albeiro
Silva, propone medidas que enfrenten el problema transversalmente desde
la prevención.
La Encuesta Nacional de Situación Nutricional
en Colombia -ENSIN- realizada por el Instituto Nacional de Bienestar Familiar
en 2005, arroja cifras preocupantes: un 32.3% de la población encuestada
presentó sobrepeso y un 13.8% obesidad, lo que arroja un 46.1%
de población con un peso mayor al considerado como saludable. En
población infantil se encontró que entre 0 y 4 años
de edad había un 3.1% de sobrepeso, entre 5 y 9 años un
4.3%, y en tendencia ascendente en jóvenes entre 10 y 17 años,
un preocupante 10.3%.
Las cifras corroboran que Colombia no se escapa a la tendencia mundial;
así lo reconoce la asesora de Dirección General de Bienestar
Familiar, Ana Mercedes Cepeda, para quien la obesidad como pandemia ya
toca todas las regiones del planeta y a toda la población, y agrega:
“Es hora que Colombia tome medidas, considerando que está
en una transición demográfica, epidemiológica y nutricional,
y la obesidad es un problema emergente en el país al igual que
la desnutrición. Encontramos hogares en donde hay un niño
menor de 5 años con desnutrición y padres con obesidad,
y ello está ligado a la pobreza”.
Falta de información
El sobrepeso y la obesidad están definidos científicamente
como el exceso de grasa corporal que causa morbilidad; es una enfermedad
que generalmente no hace presencia en hospitales o EPS, y por tanto se
puede considerar como oculta. Para el doctor Hernán Yupanqui, presidente
de la Fundación Colombiana de la Obesidad -Funcobes-, ello explica
por qué no está incluida en el sistema de salud y que en
el Plan Obligatorio de Salud -POS- no haya un solo producto para su tratamiento
en casos que alcanzan niveles de morbilidad: “En el país
la enfermedad más importante es el sobrepeso y la obesidad, y se
presenta en adultos, niños y madres gestantes, pero la gran paradoja
es que coexisten la obesidad y el sobrepeso con la desnutrición.
Aunque no sufrimos de obesidad mórbida, que en Colombia sólo
representa 5% de los casos, sí tenemos sobrepeso; por esa razón
Funcobes apoya el proyecto de ley para tener una legislación orgánica
y única en el tema, porque este problema tiene implicaciones individuales
y poblacionales, y por tanto la intervención debe ser múltiple
y no sólo del médico”.
“Es hora que Colombia tome medidas,
considerando que está en una transición
demográfica, epidemiológica y nutricional,
y la obesidad es un problema emergente
en el país al igual que la desnutrición”.
Ana Mercedes Cepeda, ICBF.
Sobre el tema existen muchas teorías, más
populares que científicas, que ganan campo en el imaginario colectivo
e incluso entre muchos profesionales de la salud. Una señalada
por el doctor Yupanqui, es “el peso ideal no existe”, y se
debe hablar de peso saludable: relación apropiada de peso con la
estatura que permita mantener la salud (IMC: índice de masa corporal).
Para Funcobes, la causa del problema es mala información: “Cuando
vemos que la obesidad convive con la desnutrición, aunque no es
un fenómeno exclusivo de Colombia, hace pensar que hay un problema
de información nutricional; debemos dar educación nutricional
y promover la actividad física, conformar grupos de profesionales
y gestores comunitarios, promotores que enseñen hábitos
de vida saludable. Ello es costo- efectivo y es la forma de frenar esta
epidemia con patologías asociadas como diabetes; la mejor manera
de hacerlo es en forma integrada. Se lo hemos dicho al Ministerio, y no
sólo nosotros: Chile, Uruguay o Nueva York ya tienen normas en
el tema”.
Acciones desde el gobierno
La ex viceministra de Salud, Blanca Elvira Cajigas, en audiencia en el
Congreso, dejó entrever que el país tiene legislación
suficiente para abordar la obesidad: “Tenemos las guías de
atención de obesidad en la resolución 412 de 2000 y son
evaluadas de nuevo; al proyecto de ley le falta ser especifico sobre procedimientos
y medicamentos que sugiere incluir en planes obligatorios de salud. En
el Plan Nacional de Salud Pública 2007-2010 incluimos una línea
para reducción de problemas nutricionales relacionados con obesidad;
tenemos la Política Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional,
donde es prioritaria la promoción de estilos de vida saludable
y reducir factores de riesgo de enfermedades crónicas asociadas
al tema alimentario; las condiciones de vigilancia al etiquetado nutricional
de productos están claramente definidas y el Ministerio propone
mantener los niveles de controles del Invima, ya que en la resolución
288 (31 de enero/08) se dan los requisitos de rotulado que deben cumplir
alimentos envasados para consumo humano”.
El director del Invima, Jairo Céspedes, considera
que los análisis deben partir de la evidencia científica
que sugiere que la obesidad es una enfermedad multifuncional y multifactorial,
y por tanto el abordaje debe darse desde varias ópticas. Si bien
el país cuenta con legislación suficiente para controlar
que la industria alimenticia etiquete en forma adecuada sus productos,
con información sobre niveles de calorías, carbohidratos
y demás información nutricional, es innegable que cada persona
“puede comerse la comida que quiera; podemos garantizar que tengan
los elementos informativos precisos para que sepan con claridad que eso
que se comen les hace daño. Por ello el Invima vigila los productos
de su competencia, a los que otorga registro sanitario; en eso somos estrictos”.
“La prevalencia de obesidad es
causada más por sedentarismo que por
consumo de alimentos.
Alimentación más actividad
física igual salud, es un matrimonio
que no debería disolverse”.
Marta Elena Soto. Asociación de Ciencias de la Vida.
Un factor que influye en el aumento de la obesidad es
la inactividad física; el computador llevó a que la población,
ante todo niños y jóvenes, sean sedentarios. “Tendremos
un grave problema de salud pública en 10 años: obesos de
25 años, sedentarios y con enfermedades cardiovasculares. Los jóvenes
están ante al computador 4 y 6 horas diarias, disminuyendo la práctica
de actividad física; y si sumamos que en los colegios se debilitó
la práctica curricular de educación física, hoy dictada
por profesores de historia, sociales o matemáticas, la situación
se vuelve más crítica”, declaró el director
de Coldeportes, Hebert Bustamante-
Él considera que las estrategias del Instituto deben orientarse
a buscar el fortalecimiento de la actividad deportiva, física y
recreativa, como un aspecto de la prevención y promoción
en salud. “En el Plan Nacional de Desarrollo se adoptó por
primera vez una definición sobre la actividad física, y
eso contribuye a darle jerarquía al tema y abre la posibilidad
de incrementar recursos para desarrollar iniciativas en las regiones,
tendientes a la adopción de programas para la práctica de
actividad física sistemática y permanente”.
Llamado de la academia al cambio de hábitos
La posición de la academia frente al tema parece fruto del consenso:
se necesita en forma urgente cambios en los hábitos de vida. La
directora de la Asociación de Ciencias de la Vida, Marta Elena
Soto, cree que educar es la clave: “Cosas tan simples como lograr
aumento en el consumo de frutas, verduras y hortalizas, requiere un cambio
de hábitos muy difícil. ¿Cómo hacer cambiar
a quien se desayuna con un caldo de papa y lo considera buena alimentación?
El cambio debe iniciar en el hogar con campañas dirigidas a los
padres. Un mito urbano es pensar que hay alimentos 'buenos y malos', cuando
lo que existe son hábitos inadecuados; denominar alguna comida
como 'chatarra' carece de base científica, ya que desde el punto
de vista nutricional todo alimento tiene lugar dentro de una dieta balanceada
y consumida en cantidades apropiadas”.
Pese a la importancia de la alimentación en los problemas de peso,
la doctora Soto sostiene que la prevalencia de la obesidad es causada
en mayor porcentaje por el sedentarismo que por el consumo de alimentos,
y por eso “alimentación más actividad física
igual salud, es un matrimonio que no debería disolverse”.
Liliana Orozco, nutricionista de la Universidad de Antioquia, es enfática
al señalar que no se puede seguir pensando en medicamentos o cirugías
estéticas como solución a la obesidad, salida que califica
como la más fácil y de moda: “Cada vez más
personas recurren a lipoesculturas, pero vemos en los consultorios que
esas personas regresan, porque su conducta alimenticia no cambia”.
Claudia Angarita de la Asociación Colombiana de Nutrición
Clínica, sostiene que “tanto la obesidad como la desnutrición
son problemas de mala nutrición; en obesidad es importante preguntarse
quien la está tratando, porque si bien la cirugía bariátrica
es parte del tratamiento, no puede ser el objetivo principal. El tratamiento
debe ser multidisciplinario, y los tratamientos con medicamentos no autorizados
y suplementos nutricionales no comprobados aplicados en la mayoría
de centros de estética y muchas IPS, pueden hacer perder peso pero
luego llevan a una ganancia de peso excesiva y complicaciones anexas como
desnutrición, problemas cardiovasculares o de tiroides”.
La obesidad es la cara inversa de la moneda nutricional: al otro lado
aparece la desnutrición. Por eso la academia hace un llamado para
que el proyecto de ley mire el problema desde una óptica general
que ayude a cambiar hábitos alimenticios; el otro problema, el
de la accesibilidad a buenos alimentos, por ahora es otro problema que
no puede solucionarse a través de una ley.
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